
CARTA POLITICO-FILOSOFICA DE LA
LIGA FEDERAL NACIONAL REVOLUCIONARIA
1.- MOVIMIENTO EN MARCHA
a. Confederación de Pueblos Libres
Somos los mismos de
siempre; los que no sucumbimos ni con el fascismo del Ducce ni con el
nacionalsocialismo hitleriano ni con
La Falange franquista. Los que no le permiten a la reacción recuperarse porque no dan
cabida al termino posrevolución. Somos nacionalistas revolucionarios. Los que amamos
nuestra patria pero sin responder al nacionalismo, un termino chovinista para
justificar cualquier política de estado contra pueblos hermanos de nuestra
misma estirpe o de quitarles a otros pueblos el mismo derecho propio a
reivindicar su nacionalidad.
Somos un movimiento que tiende a la acción en todas sus formas siempre y cuando mantengan el objetivo más importante: Patria y Revolución, de allí que no nos sectaricemos en un partido. Nos consideramos compañeros de todos aquellos que luchen por lo mismo que nosotros, alcen la bandera que alcen, y contra los mismos enemigos que nosotros: los enemigos de nuestros enemigos serán nuestros amigos.
Somos la consecuencia histórica y la causa política de un proceso natural. No tiene sentido adaptarnos o pedir integrarnos al sistema burgués en forma de partido. La Liga Federal Nacional Revolucionaria no es un movimiento aislado sino que es parte del Movimiento, no necesita afiliarse a él porque es impulsado por él. No nos consideramos simplemente un movimiento socio-político, apuntamos sobre todo a lo cultural y espiritual. Reivindicamos la inconclusa Unión de Pueblos Libres liderada por Artigas y por eso creemos en la unión de los pueblos con una cosmovisión, un origen y una tarea en común. El mismo Artigas al declarar la Liga Federal lo hizo como una vigorosa y verdadera unión en formación contra cualquier imperio opresor y no como una declaración separatista de otros pueblos hermanos por mínimos y fatuos pareceres. Junto a Bolívar y San Martín supieron ver que son mas cosas las que nos unen que las que nos dividen. Lograron advertir que lo que nos relacionaba eran principios fisiológicos.
Así como EE.UU., a pesar de su guerra de secesión o la diversidad originaria de algunos de sus estados hispanos y franceses, logro superar las conveniencias por un interés supremo confederando democráticamente una federación, nosotros con un origen común que nos hace fraternalmente robustos debemos dejar el infantilismo y confederar nacionalmente una federación. Y remontándonos a nuestros antepasados españoles, italianos y hasta alemanes la población -tanto las provincias del norte y del sur de cada uno de estos países- poseía orígenes dispares sin embargo ello no fue obstáculo para reconstruir el egoísmo y el interés supremo sobre el aldeanismo. Siendo federales creemos en un ecumenismo iberoamericano. Pensamos que el nacionalismo provinciano es una estrecha puerilidad a superar pero sin llegar al extremo opuesto del ingenuo soñador cosmopolita ¿Cómo haría un solo país libre para entenderse con un imperio acosador? o ¿Cómo podrían seguir siendo pueblos libres en una Liga Federal si otro pueblo remoto se inmiscuye en asuntos que no le conciernen ni entiende? Sería una Babilonia; por eso no apuntamos a lo multicultural o xenófilo, ni a la xenofobia o exclusión; creemos más bien en un interculturalismo, una interrelación que enriquezca. Si aprobamos algún tipo de "internacional" no es la capitalista como clase sino la socialista como pueblo. La alianza de países no alineados; el Tercer Mundo. La alianza de países no alineados no se trata de una estrategia de rezagados contra la Civilización Occidental como creen los imperios oportunistas; dicha alianza es la alternativa humanista frente al vasallaje del capital. Un derecho social como discrepancia a la ley del zorro*. Un derecho que no trata de culpar a nadie, ni de incentivar el revanchismo. Es cuestión de abrir los ojos y reconocer como son las cosas, no se puede echar la culpa al que toma posesión de lo que puede sobre todo si existe un tonto -creyéndose muy astuto- que mirando para otro lado se lo regala. El poderoso no tiene la culpa de las flaquezas del débil. *(Nota: como la anécdota del zorro que tiene derecho de meterse en el gallinero a comer y el derecho de la gallina a matarlo... si puede. Eso si, ese derecho no lo escribe la Naturaleza como creen los liberales, lo escribe el zorro.)
Cada hombre es fuerte entre los suyos, entre quienes como él defienden su esperanza de cualquier enajenación cultural. Lo mismo pasa entre los pueblos que quieren permanecer libres. Nosotros somos nuestra tradición y nuestra tradición es cada uno de nosotros. Nosotros la forjamos y al mismo tiempo se renueva en nosotros manteniéndose viva. La tradición no se trata de un objeto, una estatua o un rasgo aislado; la tradición es creadora de todo ello, adorar sus partes es solo romanticismo o convencionalismo y si la obviamos para perdernos en el envase de lo social, del estado, de lo técnico lo nacional se pierde y nosotros con ello. No hay una idealización correcta de la patria porque esta se trata de realidades, una nación es lo que fue y lo que se ha ido dando como comunidad soberana y orgánica. Siempre se trató de de leyes naturales ante que jurídicas, siempre se trato de Historia por sobre todo progreso. Mientras la patria, la cultura y la estirpe sigan amarradas a un patrón ideológico abstracto la imagen burguesa será la que domine nacionalmente. La patria no viene del estado, ni de la constitución, ni siquiera de las buenas costumbres ya que todas estas instituciones son transitorias lleven la insignia que lleven; esta viene de nosotros mismos, de nuestro mismo carácter nato e innato. Como su nombre lo indica, Patria: “tierra de los ancestros”, no es cuestión de libre decisión, se hace patria o no se hace; es tan incongruente una patria liberal o progresista como imposible es que Rockefeller haya sido un manifestante socialista.
En el abstraccionismo hacia un pueblo existe el mismo nivel de arbitrariedad al rebajar su condición humana a simples cuestiones geográficas y económicas. Lo abstracto es generalmente de donde se agarran los imperios para tomar posesión del patrimonio e ir acortando las libertades y la soberanía nacional. Lo material es justificación de las sanguijuelas nacionales para explotar el patrimonio e ir acortando las libertades y la soberanía popular.
b. Nacionalismo social
Lo nuestro no se trata de una ideología sin mas sino de una disciplina. Una disciplina sólida, profunda y concreta que devuelva el carácter arquitectónico del hombre en esta época de flacidez falseada por el cobarde materialismo del sujeto receloso del pasado y ya demasiado susceptible e histérico para superarse. La doctrina del Hombre Nuevo siente el impulso inevitable -acompañado por los hechos- de aplastar a este pequeño hombre. Disciplina nacional y social ante el cansancio reinante, los conflictos degradantes y el ansia compulsiva de consumo que explota el capitalismo rebajando al hombre a su peor ruindad.
Planteamos un nacionalismo no nivelador es decir un nacionalismo sincero, en formación, solidario; una disciplina que no quiera alterar u homogeneizar el carácter de las personas sino que forme y trabaje el espíritu de camaradería y creatividad que hacen grande un pueblo. Un nacionalismo que no sea elitista, policial y persecutorio por parte del estado con el que comúnmente se confunden los progres. Una conducta profundamente nacional que afloraría automáticamente como revolución social, tanto igual una conducta profundamente social que estabilice cualquier desproporción. Tales instintos no pueden separarse como quieren hacer creer mas de un partido impopular o vanguardia estratégica. La única lucha social es esencialmente nacional por su sólida base histórica. No se trata de la receta circunstancial improvisada por un partido sino del carácter sosegado pero consistente de un pueblo. Cuando lo social y lo nacional se separan se tergiversan en ideología hueca y caprichosa; sectorialismo anticomunitario e ideas abstractas. Revoluciones exclusivamente sociales (revolución rusa, china y francesa) y revoluciones exclusivamente nacionales (revolución nacionalsocialista, fascista y falangista) utilizan lo social y lo nacional tomando de rehén a su mas legitimo heredero, el mismo pueblo, para terminar siendo absorbidos por la burocracia. Nosotros sabemos bien que lo único que cambia y conforma las cosas son la Realidad y el Carácter, las ideas y el temperamento solo aportan. Por eso nuestra Doctrina esta cimentada en la clase trabajadora y en la milicia, símbolos de cooperación y de organización, de creación y de lucha. Una doctrina que descarta alguno de los dos pilares –o ambos- esta destinada a la desestabilización, a la invasión y a ser comida del imperialismo.
Para nosotros Revolución y Estado son al mismo tiempo medio y fin que se extienden hasta el infinito. La Revolución es el combustible y el método para transformar el Estado. Son ambigüedades etéreas hablar tanto de destruir el Estado, de utopías comunistas utilizando el Estado como medio de poder “justificable”, mucho menos sentido tiene el Estado como institución utilitaria e inorgánica. La Revolución nace de la reacción popular natural y solo puede ser una disciplina constante y eterna acorde al tiempo; no puede originarse y limitarse deliberadamente a una consecuencia social azarosa o a atacar a un sector apelando a la división y hasta la exterminación cuando su tarea es buscar la conquista e inclusión mas absoluta en lo social llegando a atacar solamente la injusticia mas profunda: el tecnicismo desalmado y omnipotente que sobrevive en meras ideologías. Apuntar a reivindicar y recrear los valores mas sólidos e históricos del hombre, entonces podemos pensar si estamos hablando de Revolución o decadencia. Eh ahí el verdadero Estado para nosotros, no como un ir y venir de discusiones y palabrería ni como un ente apartado del pueblo y encerrado en un parlamento o en un partido o sentado sobre un trono; sino como una vuelta a su razón original de Ser, como medio de interacción personal y grupal, como una Orden patriótica integral.
Es el pragmatismo el que hace a la técnica y es su disciplina la que hace la doctrina. Si lo que existe es cientificismo o adoctrinamiento entonces lo que hay es una voluntad mecánica o una rutina. Mientras no haya una disciplina, si queremos mejorar las cosas, de nada sirve cantar el himno nacional o consumir productos “ecológicos”; como tampoco sirve de nada si no se modifica el trato social hacia los compatriotas o el perpetuo aprecio familiar hacia la naturaleza y cada uno de sus integrantes. El peor enemigo de la patria no han sido los inmigrantes ni otros pueblos como tampoco lo es de la Naturaleza cualquier objeto contaminante sino el parasitismo filtrado a través del capitalismo que como todo parásito puede penetrar las barreras de cualquier Nación o propaganda ecológica. La compulsividad consumista, el hedonismo, el pasadismo entre otros vicios -y profundos enemigos- arrastrados por algunos “nacionalismos”, “socialismos” y “ecologismos” demuestran su pobre sentido de disciplina espiritual y social.
El gobierno mundial hace que los pueblos y los hombres se vean cada vez más acorralados y subyugados por la globalización que dirige el sionismo apatrida. Naciones se debilitan lentamente en nombre del materialismo y los intereses financieros. El individuo, ya carente de una libertad plena y sólida, esta atrapado en las redes del igualitarismo universal y de la competitividad a causa de su propia argucia y sordidez. La indiferencia de lo material va desplazando poco a poco los valores supremos. El democratismo vacuo y el economismo desalmado remplazan el vitalismo aristocrático. Hoy en día, cada vez peor, la economía y la política succionan sociedades hasta agotar la biodiversidad; la homogenización le pone un freno o desenfreno a todo por igual. Los pueblos y las personas se deprecian degradándose en un mundialismo e individualismo que consume la riqueza del planeta. El darwinismo en los massmedia y en la ciencia identifican a un solo hombre como único sobreviviente: el Homo Oeconomicus.
En el Nuevo Orden Mundial y su máxima autoridad: la economía mercantil, ya no toma en cuenta al trabajo como único motor de riqueza sino a la producción y el consumo llevados por la regulación bursátil. Una economía de oferta y demanda es una economía inorgánica basada en la escasez o no de objetos muertos. El oro no posee valor de por si, tiene mas valor el trabajo puesto en conseguirlo que el hecho de poseerlo. Por eso la economía capitalista es una economía de vagos, basta la casualidad de encontrarse diez gramos de oro o robarlo para enriquecerse utilizando la usura. Ese es el sentido de “riqueza” para el capitalismo, la suerte de uno y la desgracia de otro. Cualquier economista me dirá que el oro es el único objeto sólido de valor, pero todo historiador o antropólogo podrá afirmar que para los incas y aztecas -como para muchas regiones de Asia- el oro no simbolizaba mas que un objeto decorativo estúpido. Solamente Europa tazaba todo en relación al oro. El trabajo es intrínseco a la acción humana y existe desde los albores de la civilización creando las primeras riquezas y el primer capital hasta el arribo del oro mas tarde remplazado por la moneda, pero siempre tratando de silenciar a la verdadera fuente.
El trabajo es un don espiritual, no debe pensarse desde sus resultados sino que debe valorarse por su origen: como energía en potencia, acción y realización. Cualquier atribución materialista ligada, ya sea, a lo rentable o a la subyugación colectiva es un vaciamiento del mismo, un robo, simple especulación. El trabajo nos hace lo que somos, redescubriendo y reinventando nuestro Ser, relacionándonos directamente con lo cósmico, con el Universo, con Dios y por ende reencontrándonos con nuestros pares.
El trabajo es lo que hace del animal un hombre. Es la tarea y la misión de cada uno en el mundo. Construye desde edificios a civilizaciones. El trabajo dignifica y libera –como se dice- en la medida que esté fundado y concluya en el virtuosismo, el capital solo es un medio para realizarse. Cuando el capital no se emplea para el trabajo sino que es el empleador del trabajo, éste pasa a una condición de esclavitud y vileza moral. Las que se dicen grandes y salvadoras políticas económicas de producción siempre servirán para sacrificar al trabajador como objeto de enriquecimiento material. Si el trabajo no mantiene el carácter lúdico y virtuoso lo más probable es que se prostituya como explotación y burocracia haciendo del trabajador un sobreviviente (sin principios ni fines) a estas medidas. Con el capitalismo el trabajo remplaza el sentido artístico por el económico. La acción desprendida pasa a ser útil como mercancía. El trabajo acontecía desde pasar tiempo con la familia, buscar abrigo o refresco, jugar, sembrar, cazar o buscar frutos en el bosque. Cuando se produce el quiebre desintegrador, el trabajo y la vida se alienan; la causa: el capital. El fin pasa a ser principio. El efecto se confunde con la causa. Se desestabiizan las relaciones y lo material predomina sobre lo espiritual. El objeto compartido pasa a ser medio de enriquecimiento. El trabajo orgánico decae de disciplina gremial a rutina sindical. Ante esto no existe la diferencia entre trabajar y robar, ambos siguen el mismo fin (la posesión) Empieza una etapa en que la especulación supera la labor encubriéndose detrás de un moralismo burgués.
El nivel de vida no puede estar atado a algo tan
frío como el mercado, ni tampoco puede especularse con las necesidades de la
gente. Debe buscarse un patrón sólido y concreto de valor proporcional al
trabajo empleado en un objeto. El dios dorado somete tanto a los trabajadores como a los patrones que creen tener el
control. Las necesidades básicas y vitales de cada integrante
empeoran; de nada sirven medios como la producción, el dinero y el trabajo si se mantiene el
enajenante vacío y la carencia en las personas tomándolas
como números en una ecuación. Trabajo y economía fluyen constantemente a
menos que se los manipule y especule con ellos, lo que termina haciendo que se
estanque y cree así una inevitable cantidad de pobreza como de conflictos
antinaturales, anticulturales y anticomunitarios.
Nuestra lucha revolucionaria no es para que un grupo mayoritario o minoritario se adueñe del Capital, ni para permitir que circule con absoluta libertad; nuestra revolución es contra la tiranía del Capital; nuestra lucha es para reubicar al Capital en el lugar que siempre ocupo en la escala social, el último puesto. Nuestra revolución no es una lucha de desintegración social en que triunfe un solo sector (sea mayoría o minoría) en perjuicio del otro, es mas bien una cruzada nacional contra la superstición liberal y marxista; nuestra revolución es contra la cultura del Capital por el Imperio de los valores, es decir una lucha política de integración social en que triunfen todos. Pero esta revolución no puede concluirse ni aun ganada, no existe desenlace ni mundo último, no existe conformismo posrevolucionario. Esta lucha es por la armonía de lo espiritual y lo material, una lucha que no tiene principio ni fin y que no puede tenerlo. No nos dejemos engañar por revoluciones burguesas, en su faceta liberal o científica, con finales felices. Los valores son muy delicados y por ende requieren tesón, calidad y estética ya que bordean su caída en el tecnicismo y la especulación –dialéctica o subjetiva- de la plusvalía y la oferta y la demanda.
Hoy más que nunca es necesaria una revolución que sepa decir NO MÁS a:
la democracia electoral y la partidocracia del voto que presentan como únicas respuestas: “A”, “B” y “C”;
la derecha cuya palanca de “cambio” lleva el nombre de Dinero. La
izquierda cuyos estándares revolucionarios son impulsados por un sector
minoritario de marxistas vetustos y cuyo principio solo se basa en contradecir a
la derecha. Los híbridos abortos de centro que en su contradicción
existencial se interponen para molestar en el medio (como su nombre lo indica)
de ambos cuando podrían ser mas honestos tomando otro camino al tan conocido;
el capitalismo y su cotización de la vida, la salud y los recursos naturales en la bolsa de valores;
el republicanismo y toda tramoya que traba y debilita la tarea del Estado popular nacionalista en el sometimiento del liberalismo y el control del capital;
a toda federación falaz armada por caprichos políticos y
trasfondos financieros;
los etéreos Derechos Humanos -primer y último escudo del imperialismo- que idealiza por igual al abstracto género humano, a las situaciones y problemas sociales de Suramérica como a los países escandinavos. A un capitalista usurero y a un trabajador, a un delincuente y a un maestro;
el cristianismo y toda religión pecaminosa y entenebrecedora del espíritu
que obstruye a
la Realidad
y
la Naturaleza;
el Estado que en defensa de una minoría o mayoría disminuye la libertad física y espiritual de su comunidad y de la persona;
el Estado policial
o neutro. El Estado debe modificar su función de amo y patrón, de monstruo
frío como de institución burguesa y civil por un Estado popular de carácter
nacionalista y solidario tomando la forma de una Supercooperativa o
Supersindicato de compatriotas;
el mestizaje cultural
en boga mostrado por los medios que da pie a la putrefacción
negligente de los pueblos difundiendo un optimismo confiado en el colonialismo o
un pesimismo hacia la estirpe como raíz de la nacionalidad superior
disminuida jurídica y económicamente;
las
capitales provinciales o nacionales que acumulan riqueza y poderio haciendo
que regiones y provincias se traicionen llevando la bandera del separatismo que, victima de la mala economía y corrupción política,
impulsa el fanatismo, el odio y la mezquindad.
Pero también una
revolución que sepa afirmar:
una democracia directa y participativa donde no solo todos sino cada uno pueda actuar. Los gremios, sectores y organizaciones sociales se manifiestan a través de un vocero, quien es elegido como destituido automáticamente por estas, para proponer y cuestionar;
una
Economía que se someta a lo socio-político. Una Política que se someta a lo cultural. Una Cultura que se someta a
lo fisiológico;
una economía de abundancia colectiva frente a una economía de miseria popular;
el relegamiento a un segundo plano de economías primitivas como la del dinero y del trueque por el alza fundamental de la solidaridad y la economía del regalo para las cuales será necesario:
la afiliación obligatoria sin excepción de ningún tipo a un gremio y una cooperativa;
una Confederación del Trabajo que estreche enérgicos lazos de ayuda mutua y corporativismo entre gremios y cooperativas de todo ramo;
un poder centralizado por un lado y un Estado descentralizado y federal por otro. Este poder estará representado por una persona o consejo cuya única función es la de Protector de cualquier imperialismo externo en todos sus matices como de cualquier poder oligárquico-capitalista interno;
un federalismo étnico que haga hincapié en lo congénito, esto es: estirpe, origen, lengua, tradición etc. Lo dicho no es un llamado a la xenofobia ya que no se excluye al inmigrante en la tarea nacional sino que será obligatoria su integración;
una reunificación
de la clase dirigente, la función pública, la clase obrera y la milicia.
Nadie tiene mas derecho e interés en conducir, administrar, trabajar y
defender lo que le pertenece que el mismo pueblo;
un comunitarismo orgánico y vital, personal, espontáneo y no gregario;
un ecologismo disciplinario que interactúe constantemente con el medio
ambiente y que no se reduzca solo a la solidaridad mercantil de las ONGs, a lo científico, a lo legal;
una espiritualidad que reúna lo que el racionalismo nihilizante dividió:
ego-Naturaleza, individuo-comunidad, capital-trabajo; lo que llevo
inevitablemente a la crisis moderna de desastres naturales, conflictos socio-políticos
y huelgas;
una religiosidad en donde espíritu-materia sean distintas etapas de interpretación en la evolución dinámica de los instintos que se autorregulan mutuamente a través de la dupla sentidos-razón corrigiéndose así la abstracción idealista y el yugo materialista. Ni espíritu ni materia son causas originarias, el primero forja y se manifiesta en la última y esta última influye profundamente en el primero;
un derecho para personas reales y concretas, donde haya verdaderas necesidades por reclamar;
una revolución como disenso permanente al oficialismo-antioficialismo y las revoluciones partidistas;
la formación de cooperativas que eviten las finanzas de las Sociedades Anónimas, el monopolio económico, el productivismo y el consumismo. Cada uno consume proporcionalmente a lo que produce;
una autogestión sin necesidad de representantes vanguardistas ni de partido alguno;
un 50 % de participación de los trabajadores en la gestión de las empresas ya sean estatales o particulares. Una empresa no es un fin en si mismo. La empresa es un peldaño y nodo entre los tantos que componen una empresa superior: la Gran Patria;
siguiendo la cosmovisión aborigen la tierra no le pertenece a nadie, no se compra ni se vende. El único valor que posee es el mismo que se tiene hacia un hogar. Nosotros somos quienes pertenecemos a ella y no al revés, ella nos alimenta y nos hospeda. Todos tienen el derecho a trabajarla y vivir de ella. Nadie tiene el derecho de apropiársela y explotarla desmesuradamente, ni en provecho propio;
la nacionalización de la banca, de los medios de comunicación, producción y transporte, educación y salud; incluyendo la socialización del Estado;
un derecho de propiedad para cada persona. Toda persona tiene derecho a la propiedad y el deber de compartirla. La propiedad privada que no cumpla con su función social debe abolirse. Ni el estado ni cualquier persona tienen derecho a expropiar o adueñarse de la propiedad común usándola en su propio beneficio y lucro;
tres principios inamovibles para la producción y el mercado nacional e internacional: 1- cada territorio explotara racionalmente su materia prima, 2- producción industrial subsiguiente, 3- comercialización interna y exportación. Ante ninguna circunstancia se alterará ni salteará el orden enunciado. Se creará así un lazo infranqueable de integración nacional agro-industrio-comercial;
un socialismo nacional y soberano, libre de influencia y exigencia externa. Que tenga la consistencia que le hace falta, el nacionalismo. Pero dicho nacionalismo solo puede mantener un carácter popular lejos del elitismo patriotero.
2.- LA GRAN POLITICA
Doctrina Patriótica Popular
"...disciplina social,
dignidad nacional,
cosmovisión integral..."
Generalmente el socialismo es acaparado por el
nacionalismo, por el marxismo o por el anarquismo, cuando no es así queda
como una ovejita a la deriva y termina siendo devorada por el lobo del
liberalismo. Este tipo de socialismo progresista es el asilo perfecto para que
la reacción pueda lavar sus culpas. Recorre el mismo sendero e incluso peor
porque pone a la vista del tigre un trozo de carne pero no se lo da. No propone la
interacción ni la fusión de los sectores*, ni siquiera la lucha económica
entre ambos. Deja a cada estrato intocable el uno del otro; maneja un contratismo
que propone una tibia responsabilidad.
Socialismo sin nacionalismo no pasa de ser idealismo altruista o teoría materialista; nacionalismo sin socialismo es solamente la religión del estado para la elite. El punto preciso es la Doctrina Patriótica Popular.
La Doctrina Patriótica Popular no es una nueva ideología o un evangelio, es la síntesis histórica y la dinámica de la idiosincrasia popular. Es la praxis reguladora de circunstancias que hace grande a un pueblo. No es algo extraño y ajeno que deba aprenderse sino lo sano y propicio a tomar conciencia.
Para nuestro movimiento la doctrina popular no debe equipararse al socialismo científico –en su herencia materialista del capitalismo- dividiendo la comunidad que enfrenta a ricos y pobres; o al socialismo utópico de patronal bonachona y asalariados conformes. El comunismo es la última oportunidad del capitalismo para continuar el sistema dejando de lado su metodología liberal para ponerla al servicio del Estado. Como vemos la explotación deja de pertenecer a la burguesía para pasar a ser del partido. La perspectiva de escasez y la obsesión economica -en el materialismo general- conciben la existencia como morbosa sobrevivencia. Se remplaza la competencia individual por la pugna entre clases. No se toca la raíz simplemente se cambia de jardinero. Mientras el régimen capitalista –sea estatal o liberal, en este caso da igual- no sea desplazado por la capitalización social y por una “dictadura popular” seguirán aumentando las filas de desesperados adeptos al marxismo.
Si bien no dejan de ser ciertas muchas cosas sobre las crisis sociales y las consecuencias inevitables del capitalismo, el socialismo científico exagera dichas consecuencias fatalistas que deduciendo situaciones y soluciones aisladas llevan todo a una especie de necesidad contradictoria cuasi-metafísica de historicismo económico llámese: “Materialismo Histórico” a modo de motor y único principio regente existencial que le permiten enaltecer mesianicamente ya no a un antiguo pueblo elegido sino a una clase y acusar a un nuevo infiel: el burgués. Así, el socialismo, de ser resultado de funciones orgánicas y jerárquicas del hombre durante la historia como creador, tranportador y destructor de valores queda subyugado a relaciones y leyes economicas pasando a ser nada más que sociología y moldear al hombre proletario; un simple contador público y trabajador social, un receptor funcional, una calculadora inteligente pero desvivida. Con ello la fuerza del hombre se limitaría relativa e históricamente -e historiónicamente- solo a la producción del trabajo social; ya no es creador es objeto, ya no es comunión nacional es clase social. Existe una sobrevaloración de la clase trabajadora que lo mantine silenciosamente cómplice del capitalismo. La Doctrina Patriótica Popular, siguiendo el socialismo original, esta mas orientado hacia lo político que hacia lo económico. La Liga Federal NR a cambio viene a declarar la Guerra de Valores y esta guerra será eterna, sin desenlace. Una guerra más profunda y sin cuartel contra el materialismo decadente del ideario burgués y su última oportunidad de redimirse a través del marxismo. Una guerra histórica por la reconquista social común.
El socialismo científico a través de su Dialéctica esquemática hegeliana no intenta una verdadera superación más que idealizada -sintética- por supuesta deducción, haciendo que la exacerbación de lo racional deje pasar infinitos e imperceptibles impulsos caóticamente motrices mas importantes e influyentes que cualquier arbitraria interpretación de causalismo dialéctico. La ciencia, la política, la economía sirven como le sirve el caballo al jinete, la espada al guerrero, el martillo al trabajador; la religión del progreso técnico o tecnicismo por su parte hace que el hombre se doblegue ante la maquina. El liberalismo para autoconservarse necesita materializar la libertad -o libertinaje- del sujeto y la tiranía del objeto sometiendo al estado; mientras el comunismo -desde el Estado- necesita hacer lo mismo con los sucesos y fenómenos aislados que vuelven a la Lógica un nuevo ídolo y al cálculo una religión. Ambos ponen como tirano al objeto aunque el comunismo somete al sujeto dándole rienda suelta al partido. Existe la injusticia tanto en un régimen como en el otro; hay una tensión social reflejada en la competencia como en la pugna. Ya no hay lugar para la solidaridad superadora porque no existe un intento de fusión que armonice todas las partes. El comunismo no trata de superar al capitalismo sino que intenta modificarlo; toma el materialismo liberal y lo vuelve científico, pero esto es como arrancar a un banquero de sus transacciones financieras y ponerlo al frente de una ONG, puede modificar el temperamento pero no el carácter. No desmerecemos al marxismo, para nada, lo consideramos como un programa de violencia táctica además de una enciclopedia sociológica importante y punto; aunque lo que también pensamos es no cometer una tontería al reemplazar la Biblia por El Capital. La “Lucha de clases” debería pasar a un segundo plano o ser superada por una “Guerra de valores” que le permita a cada pueblo determinar su propio destino para que torpezas capitalistas no vuelvan a repetirse y las teorías de calculo marxista no hagan falta.
El materialismo histórico es aplicable en las civilizaciones donde lo económico manipula lo cultural; es la descripción, vuelta teología de socialización, de la sociedad enriquecida a costa de sus propios valores. Pero expresa un poco de exageración el juzgar a estos valores origen exclusivo de lo material pues como ya dijimos estos valores degeneran en material -recubiertos en una capa de divinidad- cuando lo económico desplaza lo fisiológico, entonces Dios, Moral, Nación pasan a ser centinelas de la elite y "opio del pueblo" lo cual por ello no quiere decir que sea así desde un origen sino que ha sido una maniobra y un utilitarismo hábil, es como echarle en cara a Marx que un grupo de realsocialistas de oficina hayan frustrado el destino de la Unión Soviética. Lo material y lo moral son sustancias inorgánicas mientras no haya un aliento de vida, un impulso vital inexplicable que las mueva. Todas las sociedades se originan y transcurren en lo fisiológico, creer que surgen y concluyen en lo económico es poner el caballo detrás del carro. En realidad existe influencia -antes que un origen- del medio sobre la voluntad pero toda voluntad noble siempre se mantiene en lucha contra la fatalidad circundante que tiende a subyugarla tratando de lograr mas bien una interacción mutua. La economía no puede ser causante de nada porque es solo el análisis de estas, es como creer que el sentido y la razón de una empresa nos la da el contador de la misma. Las comunidades, al igual que los organismos vivientes, poseen cuadros y patologías (atrofia, hipertrofia, abulia, canceres, virus etc...) y se les suele suministrar medicamentos (dogmas, ideologías, recetas etc...) y químicos novedosos (y hasta importados) que por lo general no atacan la raíz sino que retrazan el síntoma.
(Nota: Esto puede aplicase en las sociedades agotadas culturalmente por su degeneración económica, no ocurre así en tribus y pueblos primitivos que sobreviven aún -como mapuches, palestinos, saharauis etc.- donde valores y acciones como el amor, la heroicidad, la familia, la amistad-enemistad, la esperanza le han servido para perpetuarse hasta nuestros días siempre al margen de la bolsa de comercio y de los libros de materialismo moderno.)Cuando Marx dice que los obreros no tienen patria, nosotros preferimos creer que si la tienen y de hecho ellos mismos son los que la construyen; su mismo nombre lo indica proletario que es sinónimo de familia, es decir de comunidad y la Gran Comunidad es la patria. La nación es el lo único que posee y el capital que debe defender con garras y dientes. Preferimos creer que la Gran Burguesía es quien se da el lujo de no poseer patria. El problema que crea confusión es cuando unos pocos –totalmente faltos de consistencia histórica- arrebatan el derecho de ser dueños de una Nación. La patria liberal es un mito tan grande como el que acabamos de desmitificar. Para la Doctrina Patriótica Popular lo importante es la acción totalizarte efectiva movimentista sobre los detalles teóricos dañinos de las ideologías. Muchas veces en la famosa pugna proletariado-burguesía se comete un retrogrado error entre ambos sectores. El proletariado-campesinado y la pequeña burguesía necesitan evolucionar y fusionarse ¿Cómo? Destruyendo y desenmascarando las trampas del Imperio, el verdadero enemigo, culpable de inmiscuirse en la soberanía de cada región provocando y aprovechando la tensión social tratando de manipular su economía y su banca. Los trabajadores ya sean proletarios o pequeña burguesía son los únicos que salen mal parados en un juego que otro les tiende. No existe peor modo de solucionar la cuestión social que con mas crisis y sobre todo cuando mas dividida e inorgánica se presenta una comunidad es cuando mas servida en bandeja la oligarquía interna logra vender sus riquezas a los interereses foráneos. Ante la propuesta microeconómica de mezquindad y odio entre burguesía y proletariado-campesinado que hacen débil una comunidad se propone una macropolítica de Pueblo vs. Oligarquía y de Patria vs. Imperio individualizando el verdadero enemigo en los faraones mercantiles internacionales, auténticos auspiciantes de la explotación y la servidumbre de los pueblos.
Las consignas prefabricadas y simplistas del socialismo progresista como son “redistribución de la riqueza”, “igualdad de derechos” y “anti-estatismo” equivalen a reivindicar y socializar el derecho de poder utilizar la usura y explotación por todos; viejo truco de la burguesía vendiendo las flores del humanitarismo. Esto es un paso previo que marca el terreno al socialismo marxista el cual ataca la propiedad privada para solamente contribuir a debilitar a las clases medias a través de la autorrenuncia y entrega de sus propios capitales como de las herramientas defensivas que posibilitan la nacionalización del trabajo terminando por proletarizar la sociedad y favoreciendo indirectamente a las potencias financieras a arrebatar los patrimonios y capitales para establecer una dictadura proletaria liderada por los banqueros internacionales. El comunismo solamente es un complemento del capitalismo. La verdadera alternativa la presenta el nacionalismo desde el pueblo.
No creemos en el proletariado como conciencia clasista, creemos en la colaboración organizada entre corporaciones y en la solidaridad entre trabajadores como agentes revolucionarios contra la injusticia social del concepto clase y de la división alienante. Durante el régimen liberal surge el proletariado inclusive subsistiendo y estableciéndose en el régimen comunista siendo el Estado (o el partido mejor dicho) absoluto y único propietario. Creemos en la superación del proletariado y por ende en la superación de todo concepto social materialista de la economía. Toda persona tiene el derecho natural a la propiedad privada, al trabajo, al alimento y a la identidad aunque cualquier marxista dijese: “ah, entonces es un retorno al capitalismo y al imperio de la burguesía” se retorna hacia la economía anterior al liberalismo, hacia la pertenencia de la propiedad siempre que se mantenga el deber público redistributivo de no querer enriquecerse a costa de la usura y la explotación o de afectar el derecho vital básico de otro. El Estado debe perpetuar la Justicia Social por sobre la neutralidad social o la expropiación pública.
La función principal de la doctrina popular es el espíritu comunitario social básico –principio del patriotismo- el cual tiende naturalmente al trabajo y al bienestar individual en función colectiva, no al empleo salarial ni a la comodidad material zoológica que hace del hombre no mas que un pedazo de carne con huesos echado por casualidad y a la deriva en un rincón del mundo. Cuando este orden es alterado por el libre albedrío surge el laissez faire, laissez passer donde no importan las personas, los orígenes y el medio ambiente sino el individualismo y el ansia de acumulación de bienes originados por el demoliberal individuo per se, burgués, numérico y aislado de todo. Alguien que ya no se extiende espiritualmente en el otro, aún autoafirmando sus particularidades, y que celebra dicha alegría conquistada sino que como un enfermo fantasea creyendo en un ser imaginario: el individuum. El individuo ilustrado en nombre de la razón que termina siendo creador del monstruo más frió que ha existido y por el cual es amparado: el Estado. La doctrina popular no puede estar tampoco opacada por una dirigencia técnica o idealista, ni burguesa ni proletaria. Viene a quebrar esos patrones resultantes del capitalismo y simplemente sociales de burguesía-proletariado para cavar más profundo que el objeto y así poder elevarse más alto. La doctrina popular es comunitaria y colectiva, hecha por y para personas concretas -sin el favoritismo abstracto de una clase social, partido o raza- y que jerárquicamente se basa en la riqueza de ser y crecer antes que en la pobreza del no-tener y juzgar.
A la burguesía hay que saber verla desde la luz y
desde la sombra; su ascenso durante el medioevo abrió una etapa de amplio
desarrollo económico, técnico y humanístico. Fomentó el potencial del hombre
a su máximo esplendor. Impulsó un adelanto sobre el feudalismo que terminó
caricaturescamente con las revoluciones industrial y francesa para la cual ya
estaba acabada como espíritu vivaz; estableciéndose firmo su sentencia de
muerte. Vestida con los mejores atuendos de Libertad, Igualdad y Fraternidad
heredo la misma ropa interior sucia de la realeza con sus temores incluidos. Se
volvió completamente reaccionaria y una muralla para todo el espíritu
revolucionario y aniquilador que predico en su juventud. Hoy a pesar de ser
propietaria de la maquinaria y los medios es una momia. Su época ya ha pasado
pero no quiere reconocerlo, no quiere dar el primer paso que llevaría a su
disolución y hacia una nueva etapa social prefiere tener el dinero con el cual
pagar un buen cementerio.
Nosotros y el marxismo
atacamos al mismo blanco, la burguesía reaccionaria. Aunque los sectores rojos
digan que este cáncer surge de lo económico y debe remediarse por lo social,
en verdad arranca desde lo cultural solucionándose por lo político. La burguesía
reaccionaria es la máxima personificación del egoísmo social y de la
impasibilidad de las costumbres. Esto no justifica excesos cerebrales como
“revolución permanente” y “revolución cultural” aunque si podemos
hablar de una revolución nacional y social de escala internacional (que no es
lo mismo que internacionalista) como también de una reacción cultural.
El hombre
no llego hasta acá gracias al derecho constitucional, ni a las riquezas, ni a
Dios llego hasta acá gracias a la capacidad de sociabilizar y de conquista
conformando así comunidades lo que si no hubiese sido así habría sido
devorado por la Naturaleza
o esclavizado por alguna de esas comunidades conformadas. De a poco la
capacidad de reconstruir su propia comunidad le permitió desarrollar su
potencial, evitando el agobio colectivo, hasta llegar a
la Civilización.
Con el advenimiento de la modernidad de la mano de la revolución francesa e industrial, el racionalismo se impone como nueva teología. El socialismo y la democracia son diseccionados; el desorden y la relatividad toman su lugar. La libertad pasa de ser una virtud nacional a ser un vicio social. La Republica se exporta por el mundo como brazo político de la burguesía. La igualdad trunca la diversidad en rivalidad. La comunidad, al tornarse sociedad, queda totalmente disgregada en grupos étnicos, clases y partidos rebajándose a un simple contrato de convivencia institucional -que busca romperse por el resentimiento o que quiere conservarse burguesmente- útil en función del “bien común”.
Muchos suelen
confundir doctrina popular con igualitarismo o limitarlo exclusivamente a lo
social. Levantar las banderas de justicia social y solidaridad, usar la espada y
el escudo de la democracia y la igualdad no nos hace horizontalistas y mucho
menos verticalistas porque no nos apoyamos en la estructura antigua. Nuestra
base se encuentra en la tercera posición revolucionaria. La doctrina popular no tiene ninguna relación con el egoísmo del
proletariado ni con el opio ofrecido por la burguesía. La doctrina popular nace con lo mas hondo, la personalidad, y así se eleva hacia lo superior, la
comunidad, perfeccionándose por
el sentido de conciencia y amor sincero.
Nace desde lo mas profundo, la patria histórica, para llegar a la superficie, la
nación jurídica,
pasando por el medio, la sociedad común. El hecho de que muchos se queden en uno de
los medios
es una gran mal interpretación de la doctrina socialista o Doctrina Patriótica
Popular rebajándola a un partido político o movimiento social. Por lo
general se suele confundir persona con individuo, comunidad con sociedad,
patria
con nación. El "nacionalismo" y el estatismo son también una superficialidad
porque van al revez. Heráclito dijo que lo que se apartaba de la corriente
desaparecía; por ello aislar ya sea el estado, el individuo, la sociedad, la nación del conjunto corre un gran peligro. La redistribución de la riqueza no
es exclusivamente material, es también una lucha espiritual por la jerarquía
de un pueblo sobre las mezquindades y egoísmos sociales. El sentido
de estrato no debe abolirse como piensan los marxistas con su desenlace
histórico cuasi-metafísico sino transformarse pasando del absolutismo
artificial
socio-económico de ricos y pobres al totalitarismo natural ético-vital de sanos y
degenerados. Es una cuestión de rango resultante de la nobleza de
carácter, la heroicidad y la camaradería diferente del modo que se entiende en las sociedades
industriales como simple clase social consecuencia del oportunismo hábil y el
azar de enriquecerse por la explotación ajena.
No queremos esa “igualdad” sin valor que regala la democracia a sus súbditos, a los pobrecitos desposeídos y achanchados, porque para nuestro movimiento la doctrina popular no es una sociedad de beneficencia sino una barricada de guerreros y una casta de conquistadores. La doctrina popular es justicia e igualdad, pero una justicia social por la que se lucha constantemente para conquistarla. Una lucha que tendrá que mantenerse y crearse colectivamente y por cada persona contra los desmanes individualistas y no solo contra ello sino también contra la imposición del igualitarismo para reforjar y reestablecer los valores de un pueblo contra el orden político-económico establecido. Es el arma contra el yugo de la democracia yanqui y el comunismo multinacional.
Así como el socialismo puede mantener una postura más vital que racionalista o más empírica que filantrópica también puede y debe mantener una postura más patriótica que global. Patriotismo y socialismo poseen un origen muy similar sino es que el mismo. Cada pueblo posee su propia identidad como algo histórico, cultural, originario aunque conformarse con ello sería la típica farsa teológica a la que recurren los conservadores para justificar su mascara de patriotas dándole la espalda a la realidad. En vez de interactuar en ésta purgándola de gérmenes ajenos e incoherentes -como propios pero decrepitantes- al suelo, a la idiosincrasia y a las capacidades de sus habitantes. La identidad popular siempre se dio fisiologicamente, en forma de devenir constante, hasta el establecimiento del estado burgués que cristalizo su propia “identidad nacional” estableciéndose inerte en el inconsciente mas vulgar que lo niveló todo. El patriotismo inacabado cuya manifestaciones son el etnicismo, el regionalismo y el nacionalismo provinciano, entre superstición y superficialidad, que por muy “revolucionarios” que se manifiesten solo representan la fusión perfecta del rezagado naturalismo con la política reaccionaria -propagandística de fetiches y valores prefabricados- que escapan del mundialismo políticamente correcto pero no del pensamiento único localista. Al igual que nuestros ancestros trabajaron la tierra, la identidad también se forja como lo fueron haciendo cuando apenas se divisaba. La tradición como la identidad son cuestión de experiencia; en un árbol lo que cuenta es la raíz, no su aspecto.
La tradición tiene que ver con el devenir de una nación, como la nación con el devenir de un pueblo, el cual forma parte de una cosmovisión o forma de interpretar del mundo y no de un conjunto de personas idénticas (modo bastante gregario e inorgánico de Patria). Por lo general cada pueblo tiene sus peculiaridades, como los sujetos su personalidad, que lo hacen único ante otros, aunque ese no es el punto, el punto es que básicamente el sentido de "patria" es el mismo en Suramérica como en medio oriente: contemplación, practicidad, honestidad, fidelidad, creatividad, experiencia etc., y de allí su antagonismo con la ideología moderna.
La tradición no se destruye con la desaparición, el cambio o la renovación de valores, se destruye cuando el trabajo y la cultura de alguien no sirven ni para la propia vida ni para la de su pueblo sino para la de otro. La innovación o reconstrucción de valores demuestra, inclusive, el carácter original de heroicidad y fortaleza para asimilar -o desasimilar- y transformar la realidad frente a los tiempos y los acontecimientos
(Nota: Por eso los conservadores no son patriotas ni tradicionalistas, son una generación timorata en la plena decadencia que trata de sobrevivir en un pasotismo descarado)Los valores son tradicionales porque perduran, de ahí su nombre, sobre los momentos más críticos y las situaciones más injustas. Se diferencian de las ideas en que éstas surgen de las circunstancias y se borran con las mismas. Los valores no pierden su valoración de lo contrario no serian tales sino mas bien ideas, lo que suele ocurrir es que se niega u oculta su licitud a través de sofismas o traiciones que alientan la nihilización de la voluntad y la relajación de la moral. Saber que dos y dos son cuatro como que el blanco no es negro o hasta inclusive conocer la existencia de una base histórica referente a un pueblo nos permite entender el significado de valores supremos indiscutibles. Que la opinión moderna enseñe que un valor tradicional sea “imposible” o “irreal” es una falacia. Lo primero que se le enseña al esclavo es a perder su capacidad de creer y lo segundo es la costumbre de repetir.
Identificar tradición únicamente con gastronomía,
vestimenta, estética etc. es degradar la tradición a un vulgar naturalismo o
romanticismo zoológico desligando su esencia jerárquico-orgánica que siempre
permitió diferenciar algo MEJOR que el rebaño y la humanidad, que hizo
conciente de la existencia al ser elevándolo.
Tercera Posición Revolucionaria
"...frente a Occidente y Oriente,
el tercer mundo;
ante la izquierda y la derecha,
la tercera posición..."
Proponemos un nacional-fedralismo que sea la
superación del socialismo utópico y materialista a través del nacionalismo,
al igual que la superación del nacionalismo estrecho y reaccionario por el socialismo.
Nuestra política es
demasiado grande para tratar de encajar en los parámetros ilustrados de derecha
o izquierda, venimos a romper los moldes que nos vende el sistema: pro-moderado-anti. No queremos corregir una ya moribunda política ni
por izquierda ni por derecha sino que más bien venimos a derribar todo ello
para volver a la fuente*. Nuestro instinto revolucionario nos inpide mantenernos
dentro de esa farsa -encubridora del sistema en avanzada putrefaccion- tan
conocida como Progreso, hay que ser muy democratico o muy reaccionario para
seguir creyendo en él. La gangrena no tiene cura ni vuelta atras y solamente los
gusanos infectos del democraticismo y la reaccion pueden continuar juntos en
ella. Por ello cuando aparece algún líder popular o "dictador
nacional" (según vocabulario de la chusma intelecto-progresista) que retoma la
Naturaleza, es cuando las envidiosas izquierda y derecha se sienten mas hermanas
que nunca y recuerdan su origen común contra el monstruo primitivo. Pero para nosotros no es ni Coca-Cola ni Pepsi, ni Marx ni
Rousseau, ni estado liberal ni estado comunista; nosotros
no somos ni anti… ni pro…
nosotros hacemos patria y punto, todo lo demás se da solo y por añaduría. Las
etiquetas anti-pro se la dejamos a la democracia liberal. La Liga Federal NR reivindica un
tercerposicionismo apartado de la “Tercera Posición”
utilitaria que busca sonrisas entre los izquierdistas y no cede un ápice del ámbito
de la derecha; de la “Tercera Posición” caritativa y culposa propia de utopías
burguesas que hacen de la justicia social un circo; un tercerismo que esté
distante al chato mundo lineal y de pensamiento único como de su policía psíquica.
*(Nota: "volver a la fuente" no tiene relación alguna con el
retorno a la naturaleza rousseouniano sino como
"acción directa dentro del devenir de las cosas" mas que
una "vuelta a..."; no se idealiza lo bueno sino que se concretiza lo real.)
La mejor forma de llevar a cabo esta política es por la democracia directa, es decir participativa y popular. Pensamos que es la única herramienta útil y real de autogestión para un grupo de personas. Esto no nos hace más demócratas o republicanos que revolucionarios. La democracia esta mucho mas relacionada con la diversidad de cada uno de sus participantes y su integración para forjar salidas en común que con las elecciones y el conteo de votos para ver quien es el próximo “representante”; tampoco tiene que ver con un libro donde se pinten las leyes de un orden que no es verdadero. El parlamentarismo es otra falsa forma de política financiada por la oligarquía como un bunker de sanguijuelas burguesas. Las leyes como decisiones socio-políticas solo pueden provenir de la carne viva, de lo contrario sería politiquería y letra muerta. El voto o las elecciones para gobernación son parte de las democracias liberales que con demagogias e ilusionismo le quieren hacer creer a las personas que tienen un derecho y una respuesta que no es mas que el derecho y la respuesta que al sistema le conviene ¿acaso cuando uno vota coloca en las urnas su verdadera opinión o elige –otro error que quieren hacerle creer a uno- lo menos malo? guardando una estrecha relación con la partidocracia que confunde al pueblo dividiéndolo y siendo la única beneficiada con su idea de un ciudadano = un voto, una democracia consensuada y ofrecida como un combo para hambrientos.
Nuestro método tradicional de organización no pasa por la constitución, el congreso o las elecciones éste se daba por el Caudillo encargado de proteger la nación tanto de crisis internas como conflictos externos junto al Consejo de Juntas y por debajo cada provincia mantiene su propia Junta provincial llevada a cabo por los voceros y delegados de los gremios y corporaciones. Esta sistemática es herencia directa de la colonia y parte de nuestra identidad hasta el surgimiento de las Repúblicas impulsadas por la francmasonería y la alta burguesía europea quien traía novedosas, o mejor dicho, extrañas ideas.(Nota: no se trata simplemente de la influencia del liberalismo en una tierra ajena, se trata del hecho de que con ello comienza una etapa de desorganización y sometimiento cultural, político y económico de Iberoamérica que se extendería también con la importación de revoluciones izquierdistas completamente frustrantes y fatuas)
Democracia comúnmente se malentiende como el “poder de la masa” o de la mayoría, ya conocemos la terminología –o charlatanería- burguesa más que popular de “vox dei” con la cual la Ilustración y la masonería desplazó a la monarquía. Nosotros no entendemos a la democracia en cuestión de mayoría-minoría, el sentido de demoskratós es menos numérico y mas folclórico. En muchos casos, sobre todo en los países demoliberales, si la mayoría votase a favor de vender todo su patrimonio nacional a cambio de una “mejora” económica y surgiera un grupo minúsculo que votase en contra de ello y a favor de la soberanía, la cultura y el trabajo ¿tendría razón la mayoría? Es que algunos prefieren satisfacer los más bajos instintos como son el bolsillo, la comodidad y el estomago y sobretodo si el gobierno de turno manipula los informes. No se trata de enaltecer a una élite, a los vanguardias intelectuales, tecnócratas y toda esa clase de abstraídos, pero a veces una sola persona tiene la cabeza mas puesta que cien bocas sueltas que solo discuten por que se les da rienda suelta. Se trata simplemente de mantener el sentido aristocrático de los valores y de la acción. No todos saben vivir en democracia ni tampoco todos están preparados para una revolución; lo fundamental es la educación (no confundir con adoctrinamiento). La democracia no se trata de un medio para que el individuo haga lo que se le de la gana, ni tampoco es un tipo de yugo ideológico que somete al individuo imponiéndole la única función de someterse a la sociedad. Es el equilibrio social, la harmonización espiritual entre la persona y la comunidad.
Esto no es equivalente a hablar de “democratización” cultural –ese ideal de vida del progresismo- donde los cobardes, miserables y profanadores pueden aprovechar del merito logrado por el Héroe, el Campeón y el Santo. La democratización es una falsa iluminación, una luz de neón, un oscurantismo donde todo esta permitido gracias a la igualdad.
A diferencia de lo que muchos creen la democracia esta profundamente relacionada a la aristocracia; es simplemente la transmutación del gobierno de los "mejores"; es la evolución en que un arcaico régimen, que como su nombre lo indica, mejora. El verdadero opuesto tanto de una como de otra es la oligarquía, es decir la podredumbre parasitaria que llevo a la aristocracia a autocurarse. ¿Quien mejor que los mismos ciudadanos y compatriotas para organizarse? (Nota:La diferencia entre kratós y arkhos es que mientras la segunda hace referencia política a lo jurídico la primera es mas profunda y sólida refiriéndose al carácter de un pueblo, a su forma de ser)
La democracia perdió su proceder verídico volviéndose un circo electoral, una comedia. Se ha convertido en una empresa de mercaderes. Un integrante de los dakota contaba que nunca entendió la democracia en lo referente a las elecciones cada tantos años. Por lo general su tribu seguía a un cacique y cuando este enfermaba o era injusto se alejaban de él haciéndolo descender al ultimo escalón del rango social eligiendo algún otro mas coherente y sabio. Algo similar ocurre en el reino animal. Solamente en las democracias modernas occidentales los funcionarios logran reciclarse y volver a ocupar cargos entre la corrupción y la indiferencia ¿total? la gente debe esperar hasta que finalice su gestión, así esta establecido en la constitución.
La democracia es la soberanía popular, y popular es referente al
espíritu elevado de un pueblo, de la patria, de la nación
y no simplemente el ejercicio vacío del voto ya sea por el igualitarismo
gratuito de la beneficiosa socialdemocracia o del demoliberalismo cuya soberanía
gira en torno al capital y a la excusa más ridículamente ociosa y
oportunista de muchos especuladores: la
libertad –o libertinaje- de opción-acción,
como si el ejercicio de pensar y actuar fuese exclusividad de esta; pero claro abría
que preguntarle a esa gente ¿Qué considera libertad?
Como Lenin preguntaba: ¿Libertad para que? ¿Por qué, para quién, de que?
La única forma en que el hombre puede ser libre plenamente es en una comunidad también en plenitud. El individualismo no tiene que ver con el desarrollo pleno, tiene que ver con la hipertrofia del ego. No quiere decir que deba sacrificar su ego, quiere decir que solo existe ego individual cuando se transmuta en ego social; un ego pleno, es decir que cada uno hace lo que tiene y le corresponde hacer. De otra manera es una expropiación, un fuego fatuo, una interpretación vacua del individuo social; en vez de querer ser mejor que el otro éticamente y buscar soluciones a lo social lo utiliza para aprovecharse del otro. Se trata de una asociación de intereses donde los particulares entran en comunión con la especie. Defenderse a uno mismo ayudando a un compañero en peligro es ennoblecer verdaderamente el ego. Por eso no se trata de abdicar del ego sino de fertilizarlo a mayor escala. Las comunidades no se hacen destruyendo los egos sino, por el contrario, de entretejerlos para llegar a buen puerto. El hombre es de la comunidad en la medida que la comunidad sea del hombre; de lo contrario quedan los extremos donde la comunidad es un experimento del Estado y la persona su conejillo de indias o el liberalismo un proyecto del individuo y la sociedad su escalera.
(Nota: Por lo general no nos han enseñado a tener una perspectiva concreta del ego y si no se lo empaña se lo niega. El ego es una propiedad la cual se comparte y no hay una exigencia o un libre albedrío de hacerlo; si existe un derecho y por ende un deber ya que nadie es su dueño.)A cada uno lo que le pertenece dice el dicho, pero para que esto sea posible cada uno debe sacrificarse colaborando con algo. Este es el pilar básico de una sociedad nacional, opuesta completamente a la sumisión, homogenización y totalitarismo que enseñan nuestros enemigos sobre nacionalismo. La única sumisión que aceptamos es el servicio a un destino justo y glorioso, la única homogenización es la de una perspectiva única en la cual colaboren las mas diversas ideas y organizaciones, el único totalitarismo que respetamos es el de la voluntad responsable en un régimen comunitario y de integración que evite la desintegración liberal y la decadencia marxista.
Se trata de seguir la frase mosquetera "uno para todos, todos para uno" ; algunos tendrán la "productiva" actitud de atacar nuestro voluntarismo, bueno si es por ellos ¿para que luchar y trabajar si de cualquier modo nos vamos a morir? ¿para que cuidar la higiene y la salud si de cualquier modo nos vamos a morir? ¿para que bañarnos si este mundo está lleno de suciedad? Esta burguesía, cuyo único virtuosismo se balancea entre la critica y el utilitarismo, no sabe que no hay vacíos de voluntad y que la negación también es voluntaria tanto en el suicidio como en la adicción. Es preferible la voluntad que se renueva, que muere para renacer, que piensa en los hijos a la voluntad decadente que no ve mas allá del tren que se la va a llevar puesta.
Guerra de Valores
"...superar el idealismo y el materialismo
-raíz y síntoma de enfermedad del alma y de cualquier organismo-
debilitando toda guerra burguesa,
única responsable de las revoluciones clasistas;
la gran Revolución, la Guerra ecuménica inevitable e intrínseca
en cada pueblo pero siempre frenada y negada
individual, grupal y socialmente a través de la historia:
la transmutación de valores..."
La
exclusividad del materialismo le permitió a la izquierda tomar el poder de la
mano de la burguesía en nombre de los tres ideales enciclopédicos imposibles
hasta que un nuevo actor, el proletariado, encargado
de arrebatarle el botín a la burguesía en nombre de mas ideales sociales. La
revolución económica internacionalista y global estrategimante eficaz en
destruir Estados, sociedades y culturas en nombre de la democracia y los
derechos humanos intenta disolvier hasta la última nación soberana. Ante el avance
de
No queremos que se nos relacione tampoco con el progresismo. El progresismo es una ideología surgida con la ilustración y perteneciente a la engañosa temática del sistema. Propone un adelanto ilimitado y negador constante de lo pasado llámese Religión, Tradición, Patria etc. a favor de la Nueva Ciencia, la Nueva Cultura y la Cosmópolis en nombre de la Religión de la Razón. Y claro que valores como la esperanza, el porvenir y la experiencia no caben dentro de los parámetros modernos de ligereza relativa y materialismo escéptico. Este adelanto material lleva implícitamente a un retroceso espiritual. El grosero acercamiento y la monstruosa maquinaria hicieron del hombre un pigmeo. Un tecnodependiente. Se tienen todas las comodidades para satisfacer a un obeso ego fofo y ocioso. El retraso del hombre termino por hacerle perder la elegancia y la sólida usanza del Ego. Si el progreso tecnológico no es acompañado simultáneamente e intrínsecamente por el progreso espiritual, no hay adelanto si no mas bien atraso; es como regalarle una armería completa a un niño por mas instruido y responsable que sea. El problema con el progresismo es que justamente al negar o materializar -es decir conceptúa dentro de determinados parámetros racionales preestablecidos- el espíritu, automáticamente niega toda organicidad. Generalmente las civilizaciones abanderadas del positivismo miden mal o malinterpretan el progreso; como decía Dostoyevski: "el progreso de una sociedad debería medirse por la cantidad de cárceles que posee"
El progresismo y el positivismo intentan amoldar la realidad a un futuro inexistente e incierto. Para nosotros el futuro existe en el pasado y viceversa. No existe nada fuera –el mas allá- de ese proceso y espiral. No hay nada original como pretenden hacer creer los tecnócratas. Cuando se intenta hacer algo fuera de ello ocurre lo que tiene que ocurrir, nihil nada. Por más científicista, progresista y nuevo que se muestre no deja de ser fantasía ideológica y que en hechos concretos -y costosos- a lo mucho que pueden llevar es a una guerra mundial, a una guerra civil o al terrorismo.
El sentido de espiritualidad no niega ni se opone a lo material ni a lo ideal. Materialismo o idealismo son la ideologización de lo material y lo ideal respectivamente. El idealismo es una degeneración caricaturesca de la espiritualidad, una especie de idolatría del ideal, seguida por su consecuencia lógica llamada materialismo. La espiritualidad es la evolución de lo ideológico y no como comúnmente se piensa en un opuesto contradictorio entre espiritualidad-materialismo. Lo espiritual es la armonización de lo material y lo ideal volviéndose una unicidad perfecta y superior que en el caso de desmembrarse, reduciéndose a meras ideologías, se autodestruirían por si mismas.
No creemos en el otro mundo ni en ideas mesiánicas ya se trate de “sociedad comunista”, de “nuevos ordenes mundiales” o de “comunidad internacional” que solo termina por demostrar el revanchismo escapista de los oprimidos o de la masonería oportunista y mentirosa. Nosotros amamos este mundo, nuestro mundo, nuestra América: Iberoamérica. Por eso queremos quitarle esa mascara eurocentrista y occidentalista, progre y conservadora, yanqui e izquierdista para devolverle su carácter originario; socialista y sobre todo patriótico. Algunos podrán decir que nuestro interés por una Confederación Iberoamericana es también un tipo de utopía o progresismo; pero hay que decirle a toda esa gente malintencionada que la única utopía y progresismo son las divisiones territoriales conocidas como estados que niegan la Patria Grande -madre de todas las naciones indoibéricas- a la cual nos han llevado todos esos desubicados en tiempo y espacio copiando y queriendo hacer de cada región autóctona un país europeo o pequeñas sucursales de la Wall Street; algo totalmente lejano en sucesos y situaciones. La Liga Federal NR quiere recuperar la Ecúmene histórica que nos pertenece realmente; recuperar nuestro destino para poder ser verdaderamente libres; redimir el alma de nuestra tierra del colonialismo para que vuelva a ser la Patria Grande que siempre fue; tocar tierra y mirar al sol.
En Iberoamérica las únicas etnias y pueblos distintos el uno del otro han sido los nativos aborígenes, lo que lograron los pueblos ibéricos fue una unión semicontinental y creación común que ha sido interrumpida primero por Francia y luego por Gran Bretaña y EEUU ayudadas por mercaderes y cipayos vernáculos. En eso se diferencian el nacionalismo iberoamericano y el nacionalismo europeo. Los “nacionalistas” argentinos, chilenos, mejicanos, brasileños etc… no son mas que chovinistas y románticos eurocentristas. No hemos perdido la tradición europea ni queremos hacerlo, pero tampoco podemos negar que adoptamos algo del temperamento aborigen que nos diferencia del “Time is MONEY” norteamericano y del industrialismo europeo. Iberoamerica es España y Portugal sin la influencia del Occidente moderno; se mantienen los valores tradicionales pero forjados y representados con herramientas y armas aborígenes. Es la regeneración de los pueblos ibéricos de una ya estéril Europa, de un ya decadente "Viejo Mundo". No se puede decir que sea la continuación del alma europea sino el nacimiento del espíritu criollo. No podemos decir que somos europeos, somos posteuropeos, somos iberoamericanos y como diría Bolivar: “No somos ni tan indios ni tan europeos”. Hasta antes del arribo de españoles y portugueses la idea de unión no pasaba ni tan solo siquiera por ocurrencia fabulosa. La llegada de la civilización ibérica no fue solo la destrucción de las culturas nativas sino también su salvación. La única idea de unidad antes de la llegada de los europeos solo era la anexión y el sometimiento entre aborígenes. Desde el canibalismo y la barbarie hubo que pasar por la conquista y la colonia para tomar conciencia del origen y las situaciones compartidas -no solo por nativos sino también por criollos desplazados- que fomentan el federalismo indoiberoamericano.
Existe una integración natural obediente al principio físico que tiende a reunir las partes de un mismo cuerpo dividido artificialmente. Esta especie de destino único entre pueblos culturalmente congénitos se mantiene a pasos de paloma pero a ojo de águila, puede apurarse violentando su proceso o en caso de no hacerlo se transitara naturalmente. Este historicismo distinto de la cosmovisión materialista que anuncia el triunfo mundial del proletariado no surge de una crisis social, ni se enfoca en bloques, ni se deduce un mundo utópico totalmente nuevo negador del pasado y renegado de su origen; este carácter histórico esta erguido sobre la máxima afirmación que es la actualidad mirando a lo inquebrantablemente eterno para imponer lo realmente nuevo, un historicismo no manoseado por la religión de la razón o el egoísmo social e individual. La reconquista de los valores y el triunfo de la voluntad de los pueblos marcan el verdadero sentido social del hombre. La Gran Guerra que permita a cada pueblo utilizar la competencia como forma de reconocerse ante el mundo sabiendo cual es su logar frente a otros pueblos*. Esta Gran Guerra fue, es y será el verdadero combustible de las sociedades, ponerla en duda es darle la razón a la masonería y al ocio burgués volviendo al pasado y a ese círculo vicioso anacrónico de libertades civiles y lucha de clases. La Guerra de guerras no puede ni debe confundirse con los conflictos armados y riñas capitalistas entre sectores privilegiados. *(Nota: muy diferente de la competencia utilizada por el imperio del mercado, la globalización, que intenta nivelar y negar toda otra contienda superadora)
Para nosotros se trata de ser, de lo que somos, de lo que hemos sido pero sin conformarnos con ello -sin darle la espalda a la realidad-, tratar de crecer con lo que poseemos. Somos prácticos por lo tanto no tememos a lo nuevo o a lo antiguo, podemos ser tan vanguardistas como retrógrados. Tratamos de evitar el dogmatismo progresista o de izquierda. ¿Para que repetir el desastre hecho por quienes vivían encantados con el futuro y asqueados por el pasado? ¿Para que repetir el desastre hecho por quienes vivían en la bajeza de asentarse en las maravillas modernas olvidándose de lo tradicional, de lo arraigado? Así como la derecha nos tomará como comunistas, muchos liberales de izquierda podrán tildarnos de fascistas y “reaccionarios” -aunque sería más apropiado el calificativo de primitivos- pero que quede claro que si reaccionamos es porque no somos frascos vacíos y sin vida.
Hay que curar el prejuicio cientificista hacia la tradición y la costumbre. La
segunda es una caricaturización de la primera, es lo que la teología a Dios,
lo que el estado a la patria, lo que el partido al movimiento. Las costumbres se
aburguesan cuando un grupo se aísla de lo popular y determina a que debe estar
acostumbrado el pueblo. Pero la tradición siempre supera a las costumbres
cuando la realidad conjunta de la estirpe demuestra los vicios y el mal acostumbramiento de una elite
degenerada. La voluntad de los pueblos es implacable y no se la puede burlar; si
no madura con el tiempo estalla antes. La tradición y la revolución están mas
cerca de lo que la costumbre hace pensar. Creemos profundamente en la tradición y por eso no somos simples conservadores.
No se trata de volver atrás a una “época mejor”, de volver atrás por
miedo; se trata de volver atrás para tomar impulso, de volver atrás para
perdurar en el futuro. Porque creemos en el futuro
es que miramos al pasado. Pero mirar el pasado no significa copiarlo, no
planeamos inculcarles a nuestros hijos los temores de nuestros abuelos. Mirar el
pasado no significa querer volver atrás, significa aprender lo más valioso y
sólido de
él. Se intenta corregir los perjuicios y dolencias innecesarios. Las cosas buenas
y las cosas malas se tratan simplemente de cosas con
mayor o menor valor y nada mas, es imposible tomar algo bueno sin que se vuelva malo.
Los valores y las cosas son buenas o malas porque, para, en
tanto... No tiene sentido mantener valores donde las circunstancias y el
terreno los hacen imposibles. El sentido de fortaleza de un pueblo se manifiesta
en su ciclopeidad, en saber donde tiene los pies puestos. Si debe existir algún
tipo de progreso es el que madura a su tiempo y en su lugar a su modo. Por eso lo lineal, lo progresivo, lo revolucionario porque si son
falacias.
La
historia tiene mas sentido si se plantea una “Guerra de Valores”. No
queremos morir en ideas abstractas y trasnochadas. La revolución es AHORA y es
impulsada por la razón histórica y la sangre si hace falta. Nuestras consignas: Patria y Revolución;
nuestra acción: Guerra y Trabajo; nuestro fin: la Confederación Iberoamericana.
Soberanía política.
Independencia económica. Justicia social.
